jueves, 20 de mayo de 2010

El Bicentenario es la oportunidad de darnos cuenta de que si queremos celebrar al país tenemos que hacer cosas constructivas para darle entidad, que el país no está en sus símbolos sino en sus realidades, que no se trata de hacer un sentido homenaje sino de tomar a un difícil toro por las astas, para ver si conseguimos sacarlo de una pobreza patológica que nos deja congelados, sin capacidad de reacción. El Bicentenario es el momento de entender que no se participa con la mera crítica, que hacen falta aportes, que amor en obras consiste, como decía Lope de Vega, es decir, que querer es siempre un hacer que demuestra ese querer, porque sin esa prueba de realidad el amor es palabras que se lleva el viento, emociones fingidas, y no amor real. Dignos sentimientos sin capacidad de impacto son dignidades representadas, sin valor, mímicas intrascendentes. Himnos, escarapelas, ideologías, altisonancias no son la patria, son un vacío simbólico inflado para simular serlo.

El Bicentenario es también, si uno quiere celebrar lo propio, la necesidad de superar la mirada del reproche y profundizar la del amor, la del deseo, la del querer que esta realidad nuestra esté cada vez más cargada de frutos y de logros, de acuerdos, entendimientos y pasos adelante. El Bicentenario es la oportunidad para entender que un gran país no es el resultado directo del orgullo y la jactancia, el recordatorio de que en el medio hay que poner dedicación y creatividad, trabajo y esmero, que la realidad resplandece sólo si se la riega y cuida diariamente, y huele mal, hiede, si le tiramos la basura mental de nuestro eterno descontento, la pseudo inteligencia de no estar nunca conformes con nada.

El Bicentenario es un llamado de atención, un mirar atrás que podría servir, si quisiéramos, como desafío, porque nos trae imágenes de logros importantes, de esos que hoy nos parecen muy lejanos pero a los que seguimos deseando.

El Bicentenario es una alternativa para las habituales emociones patrióticas, una vía para superar al sentimiento nacional ligado al fútbol y para enlazarlo con personas y proyectos, con paisajes y estilos de vida, con ganas de construir algo que todavía no está pero presentimos, algo que tal vez existió en otra época pero tal vez no, y no importa, algo que sin entrar en falsedades de acto colegial sería bueno tener como horizonte estimulante y compartido.

El Bicentenario es un modo de volver a hablar de estas cosas básicas, de ponernos a sentir y pensar al país, de volver a mirarlo, más allá de la afectación de hacerse el gaucho, el originario o el popular, superando el error y la comodidad de representar el arquetipo que en realidad nadie es, avanzando más allá de las caracterizaciones publicitarias del argentino para meternos en nuestra carne que quiere cosas y debe trabajar para lograrlas.

martes, 18 de mayo de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

Lugares para visitar

Hola a todos...les dejo una nota que salió en el Suplemento Turismo de Clarín del domingo 15 de mayo sobre los lugares históricos para recorrer en Bs. As y otros lugares
Doscientas veces Mayo


Espectáculos de luz y sonido, recreación de escenas y visitas guiadas evocan los acontecimientos más sobresalientes de nuestra historia en los lugares donde se produjeron. De la Plaza de Mayo a las Barrancas del Paraná y la Casa de Tucumán, una travesía que revaloriza, a días del Bicentenario, los momentos fundacionales del país. Lo que pasó ayer y lo que se puede ver hoy, en un verdadero viaje por el tiempo.



Ciudad de Buenos Aires

Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo
El 25 de mayo de 1810 se constituyó y empezó a sesionar la Primera Junta de Gobierno. La nueva autoridad local depuso al virrey Baltasar Cisneros, que dependía de la corona española y el 22 de mayo había convocado a 450 vecinos de Buenos Aires a un Cabildo Abierto. Finalmente, asistieron 254. Cornelio Saavedra presidió la Junta provisional y Mariano Moreno y Juan José Paso asumieron como secretarios. La Ley de Supresión de los Cabildos clausuró la institución en 1821.

El edificio restaurado perdió tres arcos de cada lado y la torre original. Las visitas guiadas por el Museo Histórico Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo permiten reconocer todas las salas -entre ellas, la Capitular-, objetos de época y el patio. Incluyen un relato sobre la fundación y los hechos que siguieron a las Invasiones Inglesas y desembocaron en el levantamiento de mayo. También se presenta la obra acústica "Los sonidos y las voces de mayo".

Miércoles a viernes de 10.30 a 17. Fines de semana y feriados, de 11.30 a 18. Entrada: $ 1. Visita guiada: $ 3.

4342-6729 4342-6729 / 4334-1782 4334-1782.

cabildomuseo_nac@cultura.gov.ar

www.cultura.gov.ar

Rosario - Santa Fe

Monumento a la Bandera / San Lorenzo
El 27 de febrero de 1812 –exactamente a las 6 y media de la tarde–, Manuel Belgrano izó por primera vez la bandera celeste y blanca, que acababa de crear, a pasos de la iglesia del Rosario, sobre las barrancas del río Paraná. El general había recibido órdenes de vigilar la ribera, para evitar las incursiones realistas. A 26 km hacia el norte, en San Lorenzo, el general San Martín condujo un ejército de 125 granaderos, que derrotaron a las tropas españolas el 3 de febrero de 1813.


La torre de 70 metros de altura con mirador corona un amplio complejo, que incluye el Patio Cívico y su escalinata, el Propileo Triunfal de la Patria –reminiscencia del templo dedicado a la diosa Atenea en la Acrópolis de Grecia–, la Cripta dedicada a Belgrano, la Galería de Honor de las Banderas de América y el Pasaje Juramento, que atraviesa un conjunto de esculturas de Mármol de Lola Mora y vincula el Monumento con la Catedral y la plaza 25 de Mayo.

Lunes de 14 a 18. Martes a domingo de 9 a 18. Ascensor al mirador: $ 2. Binocular: $ 1. Visita guiada: gratis.
(0341) 480-2238/9 480-2238/9.
archivo@monumentoalabandera.gov.ar
www.monumentoalabandera.gov.ar