sábado, 26 de junio de 2010

Después de leer, una vez más, el repertorio que prometen para este año nuestras orquestas del Teatro Colón (lamento no estar informada del ciclo completo de la Sinfónica Nacional), se me ocurrió averiguar qué obras sinfónicas argentinas se escucharon en Buenos Aires con motivo del Centenario. Porque en la actual celebración de los dos siglos, no alcancé a contar más de cinco o seis entre las incluidas en los ciclos de Filarmónica y Estable, resultado que me pareció un caso de anemia grave. Es cierto que no hay ninguna exigencia oficial escrita, ¡afortunadamente!, en el sentido de que deban incluirse obras de autores nacionales. Esas imposiciones son desdeñables e indeseables. Sin embargo, el compromiso existe, y no solamente moral, que no sería el caso de enarbolar aquí, sino el de dar a conocer lo que se hace entre nosotros.

En una época en la que había "obligación" de incluir una obra argentina en los conciertos, se encargaba a los compositores alguna partitura nueva. Es claro, los creadores nunca quedaban satisfechos pues la duración que se les pedía era módica. Sin embargo, no siempre era así. En la época aquella -única en la historia del país- de los conciertos de Radio Nacional en la Facultad de Derecho, se solicitaban composiciones de amplias dimensiones, sean para orquesta sola o sinfónico-corales. Pero a esa fantástica iniciativa se la llevó el diablo, encarnado, claro, en algún funcionario incalificable.

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Pero volvamos al Centenario. Según el trabajo realizado por Juan Andrés Sala y Alberto Emilio Giménez para la Historia General del Arte en la Argentina (Academia Nacional de Bellas Artes, Vol. VI, 1988), durante la Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres celebrada en 1910, se realizaron tres conciertos sinfónicos con música del país. Los dos primeros fueron dirigidos por Alberto Williams, con obras de Franco Paolantonio, Héctor Panizza, Celestino Piaggio, Julián Aguirre, Eduardo García Mansilla y, naturalmente Williams, entre ellas la Marcha del Centenario que se incluyó, como cierre, en todas las audiciones. En el tercer concierto, cada partitura fue dirigida por su autor, y allí estuvieron Constantino Gaito, Pascual De Rogatis, Williams y José André.

Para este amado y proclamado Bicentenario, y aunque no tengamos el tren bala prometido por la Presidenta ¿no podría organizarse algo semejante? Pero es claro, con los compositores de las generaciones más recientes. Porque a veces se resuelve el compromiso acudiendo a los orígenes. ¿Y lo de hoy no cuenta?

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